Consejos para superar el mobbing

Vamos a exponer a continuación cinco consejos básicos que pueden ayudar a las víctimas de acoso laboral a afrontar y superar su problema y las consecuencias que genera.

Son los siguientes:

  • Reconocimiento del problema: Muchas víctimas de mobbing no saben que lo están sufriendo. Algunos piensan que es normal ser maltratado en el puesto de trabajo, otros creen que se trata de un conflicto personal con el acosador y que se solucionará con el tiempo, otros simplemente no pueden creerse que algo así les esté sucediendo a ellos. Es importante analizar cómo te sientes, por qué te encuentras deprimido o te invade la angustia según cruzas la puerta del trabajo. Si no estás seguro de que lo que estás sufriendo sea acoso laboral, consulta con tu médico o con un psicólogo.
  • Búsqueda de aliados: Tanto si ya te estás planteando denunciar como si simplemente quieres “sobrevivir” en tu ambiente laboral, necesitarás a alguien que te apoye. Busca a tu alrededor gente que ha presenciado las agresiones sin intervenir, o compañeros que ya han sufrido o están sufriendo tu misma situación. Acércate a esas personas e intenta sacar el tema para que se solidaricen con tu causa. A veces, basta con conseguir suficientes apoyos para que el acosador se acobarde y cese en sus ataques.
  • Denuncia las agresiones: Hay muchas personas que pueden ayudarte con tu problema: abogados, sindicatos, asociaciones especializadas en la lucha contra el acoso laboral… Estas personas te informarán sobre el problema, podrán confirmarte si estás sufriendo mobbing y qué grado de gravedad tiene y te aconsejarán sobre tus derechos y la manera de defenderlos.
  • Afronta la situación: Reacciona a las agresiones de forma asertiva. No dejes pasar una mentira o acusación sin pedir explicaciones por ella. Hazlo siempre controlando tus sentimientos y en presencia de testigos. El simple hecho de enfrentarte al acosador puede reducir la frecuencia e intensidad de los ataques.
  • Despersonaliza la situación: Los sentimientos de vergüenza, culpabilidad, ira u odio no te serán de utilidad. Intenta ver la situación de una manera fría y racional. Debes darte cuenta de que, si estás sufriendo mobbing es porque el acosador envidia tus cualidades personales y profesionales o se siente intimidado por ti. Esto quiere decir que, a pesar de que ahora mismo estás pasando por una situación difícil, cuentas con cualidades positivas suficientes para salir de ella y triunfar en la vida.

Estrategias personales para superar el mobbing

A pesar de que el acoso laboral es un problema que no puede superarse sin apoyo familiar y social y sin la ayuda de un profesional cualificado, hay una serie de estrategias que pueden ponerse en marcha a nivel personal para superar este problema.

Son las siguientes:

  • Información: Hay que estar informado sobre el acoso laboral para poder identificarlo cuanto antes, de manera que podamos tomar medidas rápidas que impidan un agravamiento del problema.
  • Debemos documentar y registrar todas las agresiones que recibamos. Guardaremos para ello cualquier amenaza escrita, cualquier documento que pruebe las agresiones, grabaciones…
  • Debemos hacer públicas las agresiones que recibamos. El acosador basa su poder en la ocultación y la mentira y en las sensaciones de vergüenza y culpabilidad que crea en la víctima. Si informamos de sus agresiones a compañeros, superiores, familia y amigos, estaremos quitándole parte de su poder.
  • No debemos reaccionar a los ataques de forma emocional, sino de forma asertiva. Intentaremos mantenernos tranquilos y fríos pero afrontando siempre las agresiones, ya que el acosador en el fondo es cobarde y no está preparado para un enfrentamiento directo.
  • Dado que los acosadores suelen robar o destrozar el material de trabajo del acosado, lo guardaremos todo bajo llave o contraseña.
  • Debemos luchar contra el aislamiento social, esforzándonos por encontrar apoyos entre los compañeros.
  • Debemos solicitar desde el principio asesoramiento psicológico y legal especializado. Un terapeuta nos ayudará escuchándonos y ayudándonos a ver las diferentes salidas. El asesoramiento legal nos ayudará a hacer valer nuestros derechos.
  • Debemos desarrollarnos como personas: El acoso destruye la autoestima, por lo que debemos cuidarla más que nunca. Podemos formarnos profesionalmente para aumentar nuestra valía (y de paso abrirnos nuevos caminos laborales), realizar actividades que nos hagan sentirnos a gusto con nosotros mismos, cuidar nuestros contactos sociales fuera del trabajo, utilizar nuestro sentido del humor…
  • Si está en peligro nuestra integridad psicológica, es preferible solicitar una baja laboral o renunciar voluntariamente al puesto que permitir que nos destruyan. Es cierto que la situación laboral es complicada pero las consecuencias físicas, emocionales y sociales del mobbing pueden ser tan graves que acaben dejando secuelas permanentes e, incluso, empujando al suicidio. Ningún puesto de trabajo merece ese sacrificio.
  • Para superar el acoso debemos permitirnos expresar nuestras emociones, llorar si lo necesitamos, mostrar a nuestras personas cercanas que necesitamos ayuda… La última forma de liberación sería perdonar al acosador.

Intervención en la empresa en las primeras fases de acoso

Los problemas de acoso laboral ocurren porque se toleran. Las personas del entorno no intervienen, escudándose en que se trata de un problema personal que sólo concierne al acosador y al acosado. Sin embargo, debemos ser conscientes de que es muy difícil que la victima sola pueda hacer frente a la situación y de que, si alguien con un poco de poder se enfrenta a la situación, el acoso podrá bloquearse.

El mobbing se instala en una empresa porque esta no ha sabido estructurarse de una forma en la que este tipo de violencia no aparezca. El acosador suele ser una persona integrada en la empresa, segura de su puesto, con poder nominal o real y que está bien considerada por el resto de trabajadores. En esta situación, el acosador no suele encontrarse con alguien con el suficiente poder y las ganas para enfrentársele, por lo que siente que tiene el poder absoluto sobre su víctima.

Para que una empresa se encuentre preparada para intervenir en los casos de acoso laboral, debe tomar las siguientes medidas:

  • Aceptar los conflictos: Pensar que nunca va a haber problemas personales y que el clima laboral siempre será positivo es utópico y poco realista. La empresa debe ser consciente de que aparecerán conflictos y que son algo normal en la convivencia en una organización. Si seguimos pensando que no es posible que surjan problemas, no estaremos preparados para enfrentarlos cuando aparezcan.
  • Planificar y diseñar las relaciones sociales en la empresa: A pesar de que las relaciones entre seres humanos son muy libres, por lo que no podremos controlar todos los factores, debemos diseñar las relaciones dependientes del trabajo y cuidar de las relaciones independientes del trabajo. Para ello, podemos entrenar a los trabajadores en relaciones interpersonales, en estrategias de resolución de conflictos… También debemos diseñar sistemas de presentación, acogida e integración de los trabajadores nuevos y cuidar la selección de personal.
  • Contar con servicios internos de psicología: Si la empresa puede permitírselo, es muy recomendable contar con un servicio permanente de asistencia psicológica para los trabajadores. Este servicio puede ayudar a los trabajadores en sus problemas personales, proporcionarles apoyo psicológico y desarrollar acciones preventivas contra el acoso laboral.
  • Identificar las deficiencias en el diseño del trabajo: Debemos detectar los puestos que provocan un alto nivel de estrés (poco control y autonomía, poco tiempo…) y cuidar la conducta de los lideres en resolución de conflictos.
  • Desarrollar unas reglas claras y explicitas para la resolución de conflictos personales que garanticen la dignidad y protección de los trabajadores. Para ello podemos diseñar sistemas de mediación y arbitraje, garantizar el derecho a la queja y proteger el anonimato.

Respuesta activa al mobbing: Prevención individual

Las víctimas de acoso laboral suelen reprocharse a sí mismas no haber hecho frente al problema a tiempo. Estas víctimas suelen negarse el problema cuando ésta se encuentra en las primeras fases, incapaces de creer que algo así pueda estar sucediéndoles a ellos. Además, piensan que, a pesar de que la situación parece muy amenazante para su integridad, afrontarla de forma efectiva resultaría muy difícil y doloroso. Por ello, se mantienen pasivos, sin dar ninguna respuesta, esperando que el problema se solucione por sí solo y que el acosador se aburra o encuentre otra víctima. Sin embargo, con esta falta de respuesta lo único que consiguen es dar alas a su acosador, haciendo que el problema se enquiste y que el acoso laboral gane en intensidad y frecuencia.

Es muy importante plantar cara al acosador desde el primer momento, ya que éste no sabe enfrentarse a una persona activa y asertiva que le responda. Los acosadores requieren víctimas paralizadas, incapaces de defenderse. Por ello, una respuesta activa en las primeras fases del mobbing es la mejor manera de detenerlo y prevenir su avance.

Esto se puede conseguir mediante las siguientes medidas:

  • Estar informado sobre el mobbing (sus causas, motivaciones, conductas…) para identificar el problema lo antes posible.
  • Ser conscientes de que tenemos derecho a que se respete nuestra dignidad como personas en el medio laboral.
  • Evitar el retraso en la solución del problema. Si nos hemos dado cuenta de que están empezando a acosarnos y de que debemos plantar cara a nuestro acosador, mejor hoy que mañana.
  • No ser previsibles: El acosador necesita conocer cómo va a comportarse el acosado. Si nuestra conducta le sorprende, se sentirá menos seguro de sus pasos.
  • Actuar con decisión y ser directo: El acosador utiliza las indirectas, las evasivas… Si somos claros y directos en nuestras respuestas y le obligamos a responder de forma directa, se sentirá perdido.
  • No discutir inútilmente ni amenazar: Con esto sólo estaremos dándole armas al acosador para poner a los demás en nuestra contra. Hay que enfrentarse al acosador con una actitud fría y luchar contra nuestro miedo.
  • Debemos pedirle explicaciones de cualquier atribución de errores que nos haga, exigiéndole detalles de ese error para conseguir pruebas de que está mintiendo. Si el error es cierto, explicaremos cómo vamos a arreglarlo pero no debemos disculparnos, ya que un error puede cometerlo cualquiera.
  • Hablar siempre delante de testigos: No debemos iniciar o proseguir un enfrentamiento con el acosador sin contar con la presencia de testigos. Contando con testigos, haremos que el acosador se descubra delante de los otros y tendremos pruebas del mobbing si la situación va a más.
  • Buscar un apoyo: Es importante conseguir un testigo del acoso que esté a nuestro favor. Esto suele ser difícil porque la mayoría de nuestros compañeros serán cómplices del acoso o estarán asustados por poder convertirse en la próxima víctima.

Consecuencias del mobbing para la empresa

Las consecuencias negativas del acoso laboral no afectan sólo a la víctima, sino que toda la organización sale perdiendo con ello. Es posible que, si las empresas y sus directivos se hiciesen conscientes de estas pérdidas, pusiesen más empeño en atajar de raíz estos problemas y que, algunas de ellas, dejarían de usar estas técnicas con el único fin de ahorrarse la indemnización por un despido.

Explicaremos a continuación algunas de estas consecuencias:

  • Pérdida en productividad, recursos humanos e ingresos causada por la reducción del rendimiento y las bajas médicas de los trabajadores acosados.
  • Mal clima laboral: Las situaciones de acoso, sobre todo si son continuas y sistemáticas, provocan un ambiente negativo en el que impera el miedo y la desconfianza. Los compañeros que no participan en el acoso, viven con el miedo a ser las próximas víctimas, lo que les hace perder motivación, confianza y capacidad de cooperar y trabajar en equipo. Esto también provoca que los empleados no se sientan identificados con la empresa y que busquen un lugar mejor, lo que provoca una mayor rotación de personal, con los consiguientes gastos de búsqueda de empleados, contratación, formación…
  • Costes en productividad, salarios y bajas del trabajador acosado: El trabajador acosado trabaja menos (ya sea porque no puede o porque no se lo permiten) por lo que produce menos a la empresa.
  • Mayor tasa de accidentes: La falta de concentración y la ansiedad provocan pérdidas de atención que pueden desencadenar en accidentes laborales.
  • Mala imagen: Una empresa en la que sus trabajadores estén preocupados por el acoso laboral producirá menos productos y estos serán de peor calidad, ya que todo el proceso productivo queda afectado por el clima de tensión y acoso. Esto provocará una pérdida de prestigio y de clientes para la empresa. Si, además, las situaciones de acoso son promovidas desde los puestos altos de la organización y esto acaba saliendo a la luz, la imagen pública de la empresa puede quedar dañada para siempre.

Consecuencias sociales y laborales del mobbing

Las personas que han atravesado un proceso de acoso laboral pueden acabar sufriendo una serie de consecuencias que influyan negativamente en su vida social.

Algunas de las más importantes y frecuentes son las siguientes:

  • Desarrollo de la susceptibilidad: Los individuos acosados se vuelven hipersensibles a las críticas y desconfían de los demás, esperando continuamente que se les ataque. Esto puede desencadenar conductas de evitación, retraimiento o aislamiento o, por el contrario, hacer que desarrollen actitudes hostiles y agresivas hacia los demás.
  • Sentimiento de ira y rencor contra los agresores, que puede generalizar a sus siguientes jefes o compañeros de trabajo.
  • Pérdida de contactos sociales: Las personas que han sufrido acoso laboral pueden padecer depresión, falta de autoestima, desconfianza en los demás, apatía… Todos estos sentimiento les llevan a aislarse, a negarse a seguir manteniendo sus actividades cotidianas y de ocio, ya que no se sienten con fuerzas suficientes para afrontarlas. Poco a poco, pueden ir perdiendo sus redes sociales, aislándose más y más cada día.

Desde el punto de vista laboral, las personas que han sufrido acoso se convierten en trabajadores desmotivados, que relacionan el lugar de trabajo con un ambiente hostil y dañino. Por ello, la mayoría de ellos acaba abandonado su puesto de trabajo, ya sea voluntariamente o mediante un despido forzoso, causado por sus múltiples bajas, por los errores que el mobbing le ha obligado a cometer o por las calumnias que el acosador ha ido vertiendo sobre él.

Por muy doloroso que resulte este abandono, podría pensarse que esta salida del puesto de trabajo supone al menos la salida del túnel en el que se encontraba prisionero el acosado. Por desgracia, esto no es así en todos los casos, ya que hay acosadores que no se conforman y continúan destrozando la vida del acosado mediante informes negativos a los futuros empleadores, en los que continúan vertiendo sus mentiras y calumnias para que al acosado no le sea posible reintegrarse al mundo laboral.

En otros casos, la víctima ha sufrido tanto daño psicológico que le resulta imposible incorporarse a otro puesto. Hay personas que necesitan años de tratamiento para recuperarse, e incluso algunas no son capaces de hacerlo nunca, por lo que tendrán que solicitar una incapacidad permanente.

Estas graves consecuencias, tanto psicológicas como físicas, familiares, sociales y laborales, pueden llevarnos a cuestionarnos por qué la víctima no abandona antes su trabajo si está sufriendo tanto. Los estudios señalan que la mayoría de victimas de mobbing son personas mayores de 40 años, que ven muy difícil incorporarse a un nuevo puesto de trabajo, por lo que se sienten atrapadas en su puesto actual.

Consecuencias familiares del mobbing

Además de las gravísimas consecuencias que tiene el acoso laboral sobre el profesional afectado, debemos tener en cuenta que éste no es una entidad aislada, sino que tiene una familia en la que también repercuten las acciones del mobbing.

Todo el entorno social del acosado padece las consecuencias de tener cerca una persona que ha perdido la motivación, las expectativas de futuro y las ganas de trabajar, que se siente deprimida, nerviosa y que, incluso, puede desarrollar adicción a las drogas o al alcohol. Los que más sufren estos efectos son los familiares cercanos.

El acoso laboral que sufren los padres se convierte en ansiedad, estrés o depresión, que afecta a su comportamiento familiar y, por lo tanto, acaba repercutiendo en los hijos. Según algunos científicos, la mayoría de los hijos cuyos padres sufren mobbing, acaban presentando algún tipo de problema psicológico, que suele presentarse como un estado de ánimo bajo, trastornos de salud, problemas escolares, disminución del rendimiento académico, dificultades de concentración…

Otras consecuencias familiares que pueden estar provocadas por el acoso laboral son:

  • Agresividad y aumento de los conflictos familiares
  • Retraimiento del acosado en la vida familiar, mostrándose frío y distante
  • Incomprensión, falta de apoyo y rechazo de la familia por su “obsesión laboral”
  • Problemas económicos: Si la victima tiene que acabar abandonando el puesto de trabajo, pueden sumarse dificultades económicas a la situación. Si, además, el acosado ha quedado tan “tocado” que no es capaz de reincorporarse al mercado laboral, los problemas económicos pueden agravarse, sin que muchas veces la familia pueda comprender la causa de sus dificultades para reintegrarse en un nuevo puesto.

En cuanto a la relación de pareja, ésta puede resentirse por la tensión, la falta de autoestima, la incomprensión o la falta de apoyo. Es necesario establecer una buena comunicación en la pareja para poder comprenderse y apoyarse. Ésta será la única manera de encontrar una salida de la situación, consiguiendo además que la relación no se resienta.

Por último, como hemos visto en las fases del proceso de acoso, hay acosadores que no se contentan con dañar directamente a la víctima, sino que llegan más allá, atacando a su familia: cartas amenazantes, llamadas a altas horas de la noche, destrucción de propiedades, amenazas de agresión física… En estos casos, la familia puede pasar por un autentico infierno, que puede acarrear graves consecuencias físicas y psicológicas a sus miembros.

Efectos del mobbing sobre la salud física

Los ataques continuos y sistemáticos del acosador y su grupo de seguidores sobre la víctima no tienen sólo repercusión en su salud psíquica, sino que acaban repercutiendo también en su salud física.

Podemos organizar los síntomas físicos provocados en los siguientes grupos:

  • Problemas gastrointestinales: Dolores de estomago, nauseas, vómitos, diarreas, falta de apetito…
  • Efectos cognitivos: Pérdidas de memoria, dificultades para concentrarse y centrar la atención…
  • Hiperactividad psíquica: Irritabilidad, inquietud, nerviosismo, agitación, agresividad y ataques de ira.
  • Desajustes del sistema nervioso autónomo: Dolores en el pecho, palpitaciones y taquicardias, sudoración, sequedad bucal, sofocos, hipertensión o hipotensión arterial, sensación de ahogo…
  • Desgaste físico: Dolores de espalda, cervicales, dorsales y lumbares. Dolores musculares y fibromialgia.
  • Trastornos del sueño: Insomnio, que puede expresarse como dificultad para conciliar el sueño, sueño interrumpido varias veces cada noche o despertar temprano, lo que se traduce en un descanso de poca calidad y un mayor agotamiento físico y psíquico. Además, estas personas sufren también frecuentes pesadillas y sueños vívidos.
  • Agotamiento: Fatiga crónica, flojedad en las piernas, debilidad general, temblores y desmayos.
  • Otras somatizaciones menos frecuentes: El cuerpo puede somatizar la ansiedad de muchas maneras diferentes y particulares para cada caso. Algunos ejemplos podrían ser la sensación de tener un nudo en la garganta, sufrir parálisis en alguna parte del cuerpo, perder el cabello, desarrollar manchas en la piel…

Ansiedad como consecuencia del mobbing

Algunas personas afectadas por una situación de acoso laboral pueden desarrollar, en lugar de un cuadro clínico depresivo, un trastorno de ansiedad generalizada, que es el que más se asemeja al trastorno por estrés postraumático.

Entre los síntomas más comunes que experimentan quienes desarrollan este cuadro se encuentran los siguientes:

  • Pensamientos obsesivos y sueños repetitivos relacionados con la situación de acoso.
  • Desarrollo progresivo de respuestas de evitación a las situaciones temidas: Pueden empezar intentando no cruzarse con el acosador ni su grupo de seguidores, evitando las reuniones de trabajo, ausentándose del puesto… Poco a poco, irán sintiendo ansiedad hacia más situaciones laborales, como coger el teléfono, atender a un cliente, tener que tomar alguna decisión… El problema está en que, a pesar de que acaben abandonando el puesto o siendo despedidos de él, pueden haber generalizado estos miedos a muchas situaciones laborales, lo que les dificultara su integración en un futuro puesto de trabajo.
  • Irritabilidad e hiperactividad del sistema nervioso autónomo: Se producen respuestas fisiológicas en respuesta a la ansiedad, como temblores, sudoración, taquicardia…
  • Dificultad para comprender y asimilar lo que les ha ocurrido, lo que dificulta la salida de la situación y el tratamiento.
  • Presencia de un miedo acentuado y permanente: Tienen la sensación constante de estar amenazados.
  • Sentimientos de fracaso, impotencia y frustración.
  • Baja autoestima y apatía: Podría traducirse como “No soy bueno en nada, así que, ¿para qué voy a intentar nada?”.
  • Problemas en la concentración y la atención.
  • Desarrollo de conductas de escape como la dependencia de las drogas, alcohol u otras adicciones.
  • Suicidio: Es una complicación grave que suele afectar más a los profesionales altamente cualificados para los que su trabajo era una importante fuente de autoestima y satisfacción personal. En ocasiones, estas personas eligen el puesto de trabajo como lugar para cometer el suicidio, tratando de mostrar un último acto de rebeldía o de acusar con ello a las personas que les han empujado a esta situación.

Depresión como consecuencia del mobbing

Las personas que pasan por una situación prolongada de acoso laboral, pueden acabar desarrollando un cuadro clínico de naturaleza depresiva.

Este cuadro clínico se caracteriza por los siguientes síntomas:

  • Dudas sobre la propia identidad, desarrollo de un autoconcepto negativo.
  • Idealización de las personas que le persiguieron y acosaron y sentimientos de culpabilidad hacia uno mismo por lo que le ha sucedido.
  • Sensación de estar desbordado y de no ser capaz de adaptarse a las exigencias.
  • Cansancio emocional que desemboca en un agotamiento físico y psíquico.
  • Sensación de impotencia y desesperanza.
  • Actitudes negativas hacia el trabajo: absentismo laboral, ausencia de reuniones, miedo a atender al público, evitación de situaciones conflictivas, aislamiento social…
  • Actitud emocional distante y fría
  • Deterioro progresivo de la capacidad laboral
  • Pérdida de los sentimientos de gratificación y realización personal en el trabajo.

Como consecuencia de todo esto, la persona acosada va sintiéndose menos válida y con menos fuerza para luchar contra los acosadores. Empieza a sentirse débil, incapacitada y enferma, lo que le obliga a ausentarse del trabajo y pedir continuas bajas médicas (lo que puede ser aprovechado por el acosador para conseguir que le despidan) o a renunciar voluntariamente a su puesto. La persona se queda en casa, aislada, culpándose de lo sucedido y sintiendo que no tiene las capacidades personales ni profesionales para salir adelante y volver a incorporarse en el mercado laboral. Poco a poco, irá aislándose de su entorno familiar y social y dejando de desarrollar sus actividades de ocio e incluso sus actividades cotidianas. Todas estas conductas, pensamientos y sentimientos negativos pueden conducir a una depresión grave de la que le resultará muy difícil recuperarse sin ayuda profesional.